NAUFRAGIO
Me despertó el estertor agónico de mi compañero. Lo siento, dijo sin voz. Te quedas solo. Haz lo que tengas que hacer y reza para que te encuentren rápido.
Llevaba dos semanas haciéndolo, desde que el pesquero fue a pique. Encaramado a la barca auxiliar, milagrosamente intacta, di gracias al cielo por mi amigo superviviente. Por mí.
Poco duró la alegría, casi tan poco como la comida y el agua que redimimos del mar embravecido.
Recé mientras le cerraba los ojos. Mientras le quitaba el pantalón. Mientras me inclinaba y le hincaba los dientes en el muslo exánime.
FIN
DESDE DENTRO DE TAF: MARIA BEGOÑA PEÑA Y FEDERICO FAYERMAN
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Presentación del libro "Cada martes, trece."
Y trece son precisamente los componentes del taller en el que se ha
gestados este libro colectivo de relat...
Hace 20 horas

