TODAVÍA ES POSIBLE
Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros.
La gran urbe desnaturaliza todo y a todos. Tanta premura por abandonar el terruño, por hacerme un sitio lejos del duro faenar del campo, ¿para qué? El oficio de descargador me rila el cuerpo y el recuerdo de Palmira me machaca el alma. Volveré rico, le dije, espérame.
Me persigue el desconsuelo de su figura adolescente,la mano frágil cortando el aire lánguidamente, empequeñecida a medida que el tren se alejaba.
Hoy vuelvo igual de pobre, aunque más recio. Palmira me espera, me sonríe; ese proyecto de cadera ahora es un poema y, asombrado, descubro que aún se producen prodigios.
FIN
NUEVA ETAPA
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*NUEVA ETAPA*
A Sara le encantaba pasear por la playa, podía hacerlo durante horas.
Este verano algo había cambiado en ella, eran las primeras vacaci...
Hace 1 día

