TODAVÍA ES POSIBLE
Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros.
La gran urbe desnaturaliza todo y a todos. Tanta premura por abandonar el terruño, por hacerme un sitio lejos del duro faenar del campo, ¿para qué? El oficio de descargador me rila el cuerpo y el recuerdo de Palmira me machaca el alma. Volveré rico, le dije, espérame.
Me persigue el desconsuelo de su figura adolescente,la mano frágil cortando el aire lánguidamente, empequeñecida a medida que el tren se alejaba.
Hoy vuelvo igual de pobre, aunque más recio. Palmira me espera, me sonríe; ese proyecto de cadera ahora es un poema y, asombrado, descubro que aún se producen prodigios.
FIN
TODAVÍA ES POSIBLE
Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros.
La gran urbe desnaturaliza todo y a todos. Tanta premura por abandonar el terruño, por hacerme un sitio lejos del duro faenar del campo, ¿para qué? El oficio de descargador me rila el cuerpo y el recuerdo de Palmira me machaca el alma. Volveré rico, le dije, espérame.
Me persigue el desconsuelo de su figura adolescente,la mano frágil cortando el aire lánguidamente, empequeñecida a medida que el tren se alejaba.
Hoy vuelvo igual de pobre, aunque más recio. Palmira me espera, me sonríe; ese proyecto de cadera ahora es un poema y, asombrado, descubro que aún se producen prodigios.
FIN

