TODAVÍA ES POSIBLE
Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros.
La gran urbe desnaturaliza todo y a todos. Tanta premura por abandonar el terruño, por hacerme un sitio lejos del duro faenar del campo, ¿para qué? El oficio de descargador me rila el cuerpo y el recuerdo de Palmira me machaca el alma. Volveré rico, le dije, espérame.
Me persigue el desconsuelo de su figura adolescente,la mano frágil cortando el aire lánguidamente, empequeñecida a medida que el tren se alejaba.
Hoy vuelvo igual de pobre, aunque más recio. Palmira me espera, me sonríe; ese proyecto de cadera ahora es un poema y, asombrado, descubro que aún se producen prodigios.
FIN
CON NOMBRE PROPIO: MILAGROS SALVADOR
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El martes 14 de abril, Milagros Salvador estará en el Ateneo de Madrid
presentado una ponencia en torno al siglo XVI.
El bagaje literario de Milagros Sa...
Hace 5 días


Un relato muy esperanzador, amiga. Da gusto encontrarse con este regalo antes de irse a dormir porque te hace esperar el nuevo día con más ganas y alegría.
My bien Ángela. Parece que ha veces las cosas no son como imaginamos, pero "habrá buen fin".
El retorno del personaje y volver a ver la sonrisa de Palmira ya es un milagro. Si no es más rico, por lo menos es feliz.
Un saludo
A pesar de todo, mañana es siempre todavía.
Muy estimulante.
Arvikis