FANTASÍA
Me enteré por casualidad; yo esperaba a una amiga en la cafetería que ocupa los bajos de mi oficina; en un extremo de la barra un hombre escuchaba atentamente a otro; no podía verle pero su voz me resultó familiar; me acerqué disimuladamente y le oí comentar su fantasía erótica: una mujer enmascarada y vestida de monja le aborda, le retiene, le seduce hasta dejarle tan extenuado que cae rendido… cuando despierta la asaltante ha desaparecido.
A los pocos días, cuando ya no quedaba nadie en la oficina entré en el despacho de mi jefe. Ave María Purísima, le dije, y cerré la puerta con llave.
FIN
CON NOMBRE PROPIO: MILAGROS SALVADOR
-
El martes 14 de abril, Milagros Salvador estará en el Ateneo de Madrid
presentado una ponencia en torno al siglo XVI.
El bagaje literario de Milagros Sa...
Hace 5 días

