UN TRABAJO BIEN HECHO
Hasta siempre, Vladimir. Trabajas bien, añadí. Muy bien.
Cerré la puerta, abrí el balcón y esperé. Vladimir apareció cargando brochas, latas… Levantó la vista, sonrió al descubrirme, y volví a pensar que parecía un actor cinematográfico. En la calle, las mujeres se giraban a mirarle, quizás fantaseando con lo que ocultaba el mono salpicado de gotas multicolores; una, le abordó. Él asentía sonriente, le tendió una tarjeta y continuó sin prisa. Le perdí de vista cuando el autobús se lo tragó.
Mi dormitorio olía a pintura fresca. Alisé las sábanas borrando huellas acusadoras, y decidí que el salón también necesitaba un buen repaso.
FIN
CON NOMBRE PROPIO: MILAGROS SALVADOR
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El martes 14 de abril, Milagros Salvador estará en el Ateneo de Madrid
presentado una ponencia en torno al siglo XVI.
El bagaje literario de Milagros Sa...
Hace 5 días

