UN TRABAJO BIEN HECHO
Hasta siempre, Vladimir. Trabajas bien, añadí. Muy bien.
Cerré la puerta, abrí el balcón y esperé. Vladimir apareció cargando brochas, latas… Levantó la vista, sonrió al descubrirme, y volví a pensar que parecía un actor cinematográfico. En la calle, las mujeres se giraban a mirarle, quizás fantaseando con lo que ocultaba el mono salpicado de gotas multicolores; una, le abordó. Él asentía sonriente, le tendió una tarjeta y continuó sin prisa. Le perdí de vista cuando el autobús se lo tragó.
Mi dormitorio olía a pintura fresca. Alisé las sábanas borrando huellas acusadoras, y decidí que el salón también necesitaba un buen repaso.
FIN
CON NOMBRE PROPIO: ISTVAN ORKENY
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*EL CONDUCTOR*
József Pereszlényi, desplazador de materiales, se detuvo con su coche
Wartburg, matrícula
número CO 75-14, junto al Kiosco de periódi...
Hace 3 días

