LOS INTRUSOS
Supo entonces que la casa no estaba vacía. Pisadas y voces acercándose al sótano le alarmaron. Avivó a su prole, ¡escondeos y ni un ruido! Ordenó y corrió a investigar. No lo veía, pero el olfato le indicaba que pronto aparecería alguien. También que traía comida. Un haz de luz, procedente de la escalera, iluminó a un hombre. Puso algo en el suelo y salio.
Le faltó tiempo para acercarse al objeto; era raro, pero el manjar que contenía se le antojó irresistible. El hambre pudo con el miedo y mordisqueó un pedacito del queso. Un chasquido alteró el silencio.
Hartos de esperar a mamá, los ratoncillos hambrientos salieron de su escondrijo.
FIN
NUEVA ETAPA
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*NUEVA ETAPA*
A Sara le encantaba pasear por la playa, podía hacerlo durante horas.
Este verano algo había cambiado en ella, eran las primeras vacaci...
Hace 22 horas


¡Que cruel! Pero es que los ratoncitos son muy monos, pero en las casas siempre producen intranquilidad.
Es curioso ver la vida a través de los ojos de un ratón. Yo siempre recordaré al pobre Jerry escapando de Tom... Muy bien, Pilar.