HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE.
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina, la tos cavernosa me sacude. No sé si tiemblo por ella o del terror que me produce el sobre con el nombre de la clínica en letras azules. Su sentencia. Pero me resisto a apagar el cigarrillo.
Miro la carta sin verla, sin abrirla.
-Es para el vecino del primero. Se han equivocado al meterla en el buzón- mi mujer, hosca, me la arrebata. Me mira disgustada y añade -: Pero tú... A lo tuyo.
Suspiro aliviado, aunque sigo temblando. Lo veo en la mano, al llevarme el pitillo a la boca.
FIN
TAF SE MUEVE : FUNDACIÓN MASSAVEU
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La mañana de primavera, aunque más parecía de pleno verano por el calor,
no nos desanimó para cumplir con la salida cultural del mes. La cita:
Fundación...
Hace 1 día

