Pilar

EVOLUCIÓN Se ofreció Laureano voluntario para el novedoso ensayo. Su carácter, iracundo, intransigente y prepotente le condicionaba, tanto en el trabajo como en las relaciones sociales. Debido a él, había dejado de optar a ese ascenso al que era merecedor y candidato. De igual manera, las mujeres pasaban por su vida como cuentas de rosario, sin llegar a desgranar la letanía. Sintió de inmediato los efectos del tratamiento: se atemperó, colaboraba y ayudaba ahí donde se le requería, incluso sin necesidad de que se lo pidiesen… También notó que se volvía más eficiente y resolutivo, con una capacidad inagotable para solventar asuntos que anteriormente se le hacían muy cuenta arriba. Hasta físicamente comprobó que, aunque apenas perceptible, su cuerpo evolucionaba suavizando los rasgos adustos de su rostro, sus maneras perdieron hosquedad y la voz se tornó comedida. En consecuencia, al finalizar el experimento era una persona nueva. Tan nueva, que pasados unos meses sufrió un cambio más, el definitivo. Estupefacto, corrió a buscar una farmacia para comprar un paquete de compresas. FIN
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