Pilar

ÁNIMOS ENCENDIDOS Le despertó un olor agrio a goma quemada; abrió la ventana, Madrid ardía por completo. Un espectáculo dantesco originado por una riña de aparcamiento- voceaba la radio del vecino. Testigos presénciales declaran que el individuo, sin mediar palabra, volvió con un bidón prendiendo fuego al vehículo motivo de la disputa. Se desconoce su identidad, pero aseguran que estaba ebrio y tiene el rostro atravesado por una horrible cicatriz. Los daños materiales son incalculables. Las víctimas se cuentan por cientos… Atilano, pensativo, se rascó la sien, la matadura que le atravesaba la cara hasta perderse en la camisa ahumada. Se encogió de hombros y volvió a la cama; la resaca le estaba matando. FIN
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