LA HORA DE LOS GRILLOS
El aroma a café me despierta. En la penumbra, los objetos se reflejan borrosos en el espejo; también mi imagen marchita. ¿Quién soy?
Negás la realidad, diagnosticó la porteña, psicólogo en un pasado mejor; odiás tu vida, lo que sos.
Puede. Pero, cómo romper la dinámica. Adónde volver.
En el pasillo reptan zapatillas perezosas, oigo bostezos, voces roncas de alcohol y humo. Juro que será la última vez; abandonaré esta casa, bulliciosa a la hora negra de los grillos, sosegada cuando la mano pálida del alba apaga las estrellas.
En la mesilla, los euros golosos me eclipsan la intención. Quizá mañana.
FIN
Me gusta, dice tanto en tan pocas líneas...
Resulta difícil cambiar de vida. Precioso y unas frases de lujo ¡Bien¿
¡Qué bueno Pilar! me gustó una barbaridad.
Un abrazo
Toda una historia, tantas historias, con tan pocas palabras. Muy poético y realista a la vez. Me sorprendes cada vez más.
Geniales esos micros, todos. Son de los de releer y no porque no se entiendan a la primera, sino porque con la segunda lectura se aprecian más los matices del trabajo bien hecho.
LINDO CUENTITO
un camino facil nunca lo es tanto.
un beso
Chelo