Pilar
LOS PLATOS ROTOS 
  -¿Dónde está el perro?- El tufo a alcohol precedió a la voz pastosa. Daaani. Hijo de perraaaa… Temblando, Daniel huyó a esconderse bajo la cama, preguntándose de qué mal le culparía ahora. Se acercaban titubeantes los pasos de su padre, sin prisa, hasta rozar la colcha. Podía ver la puntera de la zapatilla rota y un dedo asomando como un periscopio inquisidor. Oyó el golpeteo metódico de la mano sobre el muslo, esperando, empecinada en castigar injustamente. ¿Por qué si él también sufría su ausencia? Recordó el tiempo, cercano, que esa misma mano le acariciaba, la voz amable de papá, cuando le miraba como a un niño… Fue antes de que mamá saliera un día para no volver. ¡Por favor, vuelve! Imploró silencioso. FIN
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