Pilar

 

EL PRECIO DE UNA LÁGRIMA



Los hombres que a mí me enamoran, saben llorar.

Virginia lo dijo con tanta firmeza que tragué saliva y la sonrisa, que momentos antes de su inapelable aseveración afloraba a mis labios, quedó congelada. 
Ella me miraba seria, esperando mi reacción, jugueteando con un delicado pañuelo bordado con sus iniciales. Y yo no quería, ¡no podía dejarla escapar! 

La incipiente sonrisa se ensanchó, creció hasta transformarse en carcajada. Una carcajada incontrolable, casi histérica, que me llenó los ojos de lágrimas.
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3 Responses
  1. Enhorabuena por este merecido premio. Como ves las alegrías tampoco vienen solas. Y a veces tienen que ver con las lágrimas. Un abrazo.
    Javier


  2. Graziela Says:

    Un microrrelato estupendo, con un título precioso. Felicidades


  3. Pilar, felicidades por el premio y por el texto, estupendo. Un abrazo