Pilar

RECOMPENSA -¡Imbéciles! La escena, habitual, sublevaba a Pedro. Cuatro adolescentes acosaban a David y Santi; éste, aferrado al pictograma que llevaba al cuello, miraba al vacío. El otro se mecía atrás, adelante, con las manos apretadas contra el estómago y profiriendo un quejido monocorde. -¡Tarados!- insistían carcajeándose. Consciente de que le acarrearía una sanción, Pedro tiró de freno y abrió las puertas obligando a los pendencieros a bajar del autobús. David cesó de balancearse, de emitir sonidos. Santi compuso un remedo de sonrisa; Pedro suspiró satisfecho; en un año, era la primera mueca que veía en el semblante ausente del niño. FIN
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2 Responses
  1. Graziela Says:

    Cortito, pero muy gráfico. El autismo es un transtorno del comportamiento mucho más común de lo que la gente imagina.
    Un simple gesto, una mirada de esos niños es más significativo que cualquier frase y se agradece un montón. ¡Ellos pueden enseñarnos tanto sobre nosotros mismo...!


  2. Anónimo Says:

    Ningún tema se te resiste y a todo le sacas jugo.