UN TRABAJO BIEN HECHO
Hasta siempre, Vladimir. Trabajas bien, añadí. Muy bien.
Cerré la puerta, abrí el balcón y esperé. Vladimir apareció cargando brochas, latas… Levantó la vista, sonrió al descubrirme, y volví a pensar que parecía un actor cinematográfico. En la calle, las mujeres se giraban a mirarle, quizás fantaseando con lo que ocultaba el mono salpicado de gotas multicolores; una, le abordó. Él asentía sonriente, le tendió una tarjeta y continuó sin prisa. Le perdí de vista cuando el autobús se lo tragó.
Mi dormitorio olía a pintura fresca. Alisé las sábanas borrando huellas acusadoras, y decidí que el salón también necesitaba un buen repaso.
FIN
Mi bien Ángela. Yo estaba pensando pintar el salón, así que podrías darme su teléfono...
¡QUÉ PILLINA¡¿QUÉ TENDRÁN LOS MONOS PARA QUE TE INSPIREN TANTO?
LA VERDAD ES QUE CADA VEZ ESTAS MAS CERCA DE LO NATURAL, QUE VIENE DE NATURALEZA. CUENTAS MUCHO CON MUY POCAS PALABRAS. ¡ENHORABUENA!
Javier
YO TAMBIÉN TENGO LA CASA DE PENA, UN REPASITO SERÍA DE AGRADECER.
Es muy ingenioso. Yo tengo el pasillo que pide un Vladimir a gritos.
Carmen
Muy bueno, Pilar. Ahora que empieza la primavera, está claro que hay que repintarlo todo, y el Vladimir éste ¿tú crees que dará abasto?