ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
Anoche habló el Santo Padre, y me quedé estupefacto.
Su homilía, preñada de “perdón”, “amor” y “libertad”, referida a la acción militar ejercida sobre un país tercermundista, me sobrecogió. Seguí transido de fervor la Eucaristía, que en manos del Papá adquiría carácter prodigioso, y elevé una sentida oración por los oprimidos masacrados.
-Excelencia- el ministro de justicia interrumpió mi rezo-, esto urge.
Me santigüé, cerré el devocionario, apagué el televisor y empuñé la estilográfica.
-¿Once hoy? ¡Vaya por Dios!- me lamenté, pero firmé con pulso seguro las sentencias de muerte.
-Gracias excelencia. Que descanse.
-Lo haré. La conciencia limpia es el mejor somnífero.
FIN
Muy crudo relato Pilar, pero muy sincero.
¡Qué fuerte! No todos medimos con el mismo rasero y hay "conciencias" que no pasarían la prueba del algodón.
My bien Ángela, sin describir físicamente al personaje consigues que lo imagine.
Dios es una cosa y su Corte terrenal otra bien distinta. ¿A quién tratan de engañar?
La gran comedia del mundo, donde los histriones van vestidos de uniforme que les imprime carácter, y aspecto de legalidad a lo que hacen....enhorabuena por tu blog...un abrazo de azpeitia
En pocas palabras has dibujado un personaje y una situación que por desgracia no es ficción. Yo le habría puesto otro título: A Dios rogando y con el mazo dando.
¡Que terrible! Lo peor es que estamos sometidos a tantas mentiras, que cuando explote la luz no nos lo vamos a creer.