Pilar

IMPOSIBLE DE DIGERIR. La cena se enfriaba en la mesa, y el chico sin llegar. Por la ventana, el estridente ruido de un tubo de escape, le alertó. Se asomó rápida. La moto pasó veloz por la calle y se perdió dejando una estela de humo negro y el eco retumbando en la noche desapacible. Encendió el televisor para solapar el tic-tac del reloj acusador, aunque apenas prestó atención al último telediario; dudaba en si calentar la verdura o esperar a escuchar la llave en la cerradura. Cuando dieron la noticia del accidente, como una autómata tiró la comida helada a la basura. FIN
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5 Responses
  1. ARVIKIS Says:

    Muy bueno Pilar. Un final cotidiano y atroz
    Javier


  2. Anónimo Says:

    Acaba de forma fría y triste. Corto y duro. My bien Ángela


  3. Si Corín Tellado fue la reina de la novela rosa, tú ya eres la reina del microrrelato. Muy bueno, como siempre, Pilar. Abrazos y felicitaciones


  4. En pocas palabras has descrito mucho. Muy bueno. Supongo que la noche la pasó en vela.


  5. azpeitia Says:

    Como dice nuestro común amigo Marcos, son tragedias de la vida vulgar, que ocurren cada minuto, cada segundo...no hay más que ir a Urgencias de un Hospital con un bolígrafo y una libreta y tomar nota...o al turno de oficio de los juzgados y uno no acaba nunca de acostumbrarse...Lo describes con una sencillez que embellece lo que narras...no hay nada pretencioso al hacerlo...sigo leyéndote....En todo hay poesía, aunque se nos escape siempre está debajo de un relato, de una novela...los que escribimos ponemos el alma...mi felicitación por tu blog....un fuerte abrazo de azpeitia