LA VOZ DEL PASADO
¿Y por qué hablar de ella? No fue casualidad; el destino volvía a ponerme en su camino, como antaño cuando me salvó de la orfandad, de la cuesta descendente que mi loca adolescencia había tomado y me llevaba irremediablemente a la prisión, o a la tumba.
En estos días duros, aciagos, en los que mi mundo se hunde, que vuelvo a estar solo y ofuscado, una voz del pasado la mencionó y supe que, a pesar del tiempo, de mi afán por borrar el ayer y de mi despego, su ternura me ayudaría a renacer, a superar el divorcio, el fracaso.
Llegué frente al Hospicio y pulsé el timbre rezando, como ella me enseñó, para que aún viviera.
FIN
Hay historias que nunca se terminan aunque las demos por muertas. Muy buen relato. Besos.
Hay personas cuyos recuerdos y consejos nos acompañan toda la vida, pero a veces necesitamos también sentir su abrazo, oler su perfume y escuchar su voz.
Muy bonito. My bien Ángela