Pilar

NAUFRAGIO Me despertó el estertor agónico de mi compañero. Lo siento, dijo sin voz. Te quedas solo. Haz lo que tengas que hacer y reza para que te encuentren rápido. Llevaba dos semanas haciéndolo, desde que el pesquero fue a pique. Encaramado a la barca auxiliar, milagrosamente intacta, di gracias al cielo por mi amigo superviviente. Por mí. Poco duró la alegría, casi tan poco como la comida y el agua que redimimos del mar embravecido. Recé mientras le cerraba los ojos. Mientras le quitaba el pantalón. Mientras me inclinaba y le hincaba los dientes en el muslo exánime. FIN
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4 Responses
  1. Gore Kitten Says:

    Interesantes escritos, pese a la pierna mordida y la imagen de los cachitos de humano que le han de seguir.
    Felicitaciones,pues.


  2. Anónimo Says:

    dura situación, bien plasmada con pocas letras, sin concesiones.


  3. aleizar Says:

    ¿que fuerte! pero humano al fin.


  4. Anónimo Says:

    Estamos diseñados para sobrevivir a cualquier precio. El instinto animal siempre tira al monte. Microrelato conciso y directo
    Javier B