
NAUFRAGIO
Me despertó el estertor agónico de mi compañero. Lo siento, dijo sin voz. Te quedas solo. Haz lo que tengas que hacer y reza para que te encuentren rápido.
Llevaba dos semanas haciéndolo, desde que el pesquero fue a pique. Encaramado a la barca auxiliar, milagrosamente intacta, di gracias al cielo por mi amigo superviviente. Por mí.
Poco duró la alegría, casi tan poco como la comida y el agua que redimimos del mar embravecido.
Recé mientras le cerraba los ojos. Mientras le quitaba el pantalón. Mientras me inclinaba y le hincaba los dientes en el muslo exánime.
FIN
Interesantes escritos, pese a la pierna mordida y la imagen de los cachitos de humano que le han de seguir.
Felicitaciones,pues.
dura situación, bien plasmada con pocas letras, sin concesiones.
¿que fuerte! pero humano al fin.
Estamos diseñados para sobrevivir a cualquier precio. El instinto animal siempre tira al monte. Microrelato conciso y directo
Javier B