Pilar

EL TIEMPO ENTERRADO Bajo la primera capa de barro, aparece una imagen sorprendente. Amuro el escobón, el cobertizo puede esperar; se avecina otra tormenta. Rescato la caja y, al desenfangarla, aparece la imagen completa: un velero. El niño que era cuando la abuela me la regaló, fantaseaba con ser corsario, aventurero. Resulta sorprendente que, aún sepultada, oxidada, custodie mis añosos tesoros. Un rizo, fotos, canicas… objetos ligados a momentos especiales, a recuerdo de los que apenas guardo memoria vuelven a mí nítidos. Gento y Zarra me sonríen bajo la cera que recubre las chapas; intento un toque y los dedos artríticos protestan negándose a obedecer. -Abuelo, ¿a qué juegas? -A ser niño otra vez. FIN
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3 Responses
  1. Aleizar Says:

    Es entrañable y evocador. Me gusta como con unas palabras y solo una caja nos muestras una escena fácil de imaginar. Muy visual.
    My bien Ánnngela.


  2. ARVIKIS Says:

    Muy bonito. Los recuerdos, que unas veces llegan con música y otras con un viento de nostalgia que te hiela las venas. ¡Qué lejos y que cerca todo queda!
    Javier


  3. Federico Says:

    Yo tambien guardo esa caja para cuando sea mucho mas mayor.